Vital, una cultura científico-ambiental para enfrentar catástrofes: experto

Lun, 11 Sep 2017
Se debe mejorar nuestra capacidad de reacción ante huracanes y tormentas tropicales
  • (Imagen: pixabay.com).
  • Figura 1: “Katia” nació en el Golfo de México frente a costas mexicanas y se “estacionó” algunos días antes de impactar en categoría dos en costas nacionales. Este huracán se disipó rápidamente al llegar a la sierra madre oriental. Imagen tomada del portal Weather Underground (www.wunderground.com).
  • Figura 2: Trayectoria del huracán “Harvey”, el cual aumentó de manera imprevista su poder destructivo. La línea recta anaranjada corresponde a una larga fase como remanente de depresión tropical. Imagen tomada del portal Weather Underground (www.wunderground.com ).
  • Figura tres: El devastador huracán “Irma” nació frente a las islas africanas de Cabo Verde y se trasladó durante casi dos semanas por el océano atlántico hasta llegar a las costas de Florida. Imagen tomada del portal Weather Underground (www.wunderground.com).
Por: 
Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, coordinador del Programa de Servicio Departamental de Física del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Investigador Nacional Nivel II (SNI).

El 6 de agosto de 2016, la tormenta tropical ‘Earl’ provocó más de 50 decesos en la sierra de Puebla. A pesar de que existieron numerosas alertas emitidas por parte de los servicios meteorológicos sobre los altos riesgos derivados de inundaciones y deslaves, la movilización de la población fue insuficiente.1 En algunas regiones, la organización local debió ir mucho más allá de las previsiones estatales para evitar pérdidas humanas.2 

En contraste, el panorama en septiembre de 2017 es menos desalentador. A pesar de que el huracán ‘Katia’ embistió a la costa mexicana con mucho mayor poder que ‘Earl’, la cantidad de muertes causadas por este huracán ha sido significativamente más baja (figura 1).

En el caso de los huracanes ‘Harvey’ e ‘Irma’ se ha dado un efecto semejante, aunque a una escala mucho mayor debido a la fuerza devastadora de estos fenómenos naturales. 

‘Harvey’ actuó de manera semejante a un terrorista infiltrado, pues en unas cuantas horas este meteoro pasó de ser un aparentemente inofensivo remanente de depresión tropical a un potente huracán categoría cuatro que causó más de 40 muertos, miles de personas atrapadas en sus propias casas por inundaciones y pérdidas materiales por más de cien mil millones de dólares (figura 2). 

En contraste, las características de ‘Irma’ permitieron establecer alertas capaces de coordinar evacuaciones masivas que evitaron riesgos directos para la integridad de los pobladores (figura 3). Al momento de escribir estas líneas se ha realizado la mayor evacuación de la historia de los Estados Unidos: más de seis millones de personas se han desplazado de la península de Florida para salvaguardar sus vidas.3 

El costo de no realizar evacuaciones ante huracanes en zonas densamente pobladas puede ser enorme. Cabe recordar que en 1998 ‘Mitch’ causó la muerte de más de 19 mil personas al impactar en Centroamérica como huracán categoría 5. Han transcurrido casi 20 años de aquella tragedia, y gracias al desarrollo científico y tecnológico ha sido posible perfeccionar los modernos mecanismos de alerta que actualmente permiten organizar éxodos preventivos como el desarrollado exitosamente en Florida.

Las acciones de carácter solidario en apoyo a damnificados de catástrofes naturales tales como huracanes, inundaciones y terremotos son indispensables para mitigar los enormes daños derivados de dichos eventos. Sin embargo, este tipo de acciones de carácter social no debe limitarse a situaciones de emergencia. 

Diversas actividades humanas relacionadas con la producción de energía contribuyen al calentamiento y a la acidez de los océanos, lo que a su vez lleva a un aumento de la intensidad de los huracanes y a profundas alteraciones del equilibrio ecológico marino.4 Es imperativo consolidar una nueva cultura científico-ambiental global que permita enfrentar exitosamente al cambio climático. Las consecuencias de ignorar esta realidad serían inmanejables para las generaciones venideras.

Referencias:
1. A. Sandoval-Villalbazo, “Earl: ... ¿sólo una tormenta tropical?”, Prensa Ibero, 15 de agosto de 2017. http://ibero.mx/prensa-y multimedios?sitio=detalle_comunicado.php&id_noticia=3134&foto_principal=1 
2. Samantha Paez, “Cuacuila, el pueblo que previno el desastre”, Lado B, 29 de agosto de 2016. http://ladobe.com.mx/2016/08/cuacuila-pueblo-previno-desastre/ 
3. BBC News, “Hurricane Irma: Time runs out for Florida evacuation “, September 10th, 2017 http://www.bbc.com/news/world-latin-america-41214622 
4. L. Cheng, K.E. Trenberth, J. Fasullo, T. Boyer, J. Abraham & J.Zhu, “Improved estimates of ocean heat content from 1960 to 2015”, Science Advances 3: e1601545, 10 March 2017.
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