Universidad Iberoamericana y Prepa IBERO, una historia dinámica

Lun, 6 Ago 2018
Las sinergias han de buscar, fundamentalmente, la construcción de una acción educativa común que posibilite la imaginación y la creación de otros mundos posibles
  • El objetivo es formar personas que sirvan a los demás (Facebook/prepaibero).
Por: 
Carlos J. Araujo Torre

Hablar de las sinergias entre la Universidad Iberoamericana y la Prepa Ibero podría consistir en dar cuenta de los procesos de explícita colaboración cotidiana con las áreas de la Dirección de Vinculación Universitaria, del extraordinario soporte de la gestión administrativa de la Prepa que realizan las diferentes áreas de la Universidad y la invaluable participación de muchos académicos apasionados por el quehacer educativo con jóvenes de bachillerato. Suceden permanentemente encuentros y apoyos por parte de la Universidad que hacen no solamente viable sino exitosa la operación del proyecto educativo de Prepa Ibero. Quisiera hablar, sin embargo, del sentido fundamental por el que las sinergias no están dirigidas hacia una mera funcionalidad o hacia la gestión de una relación interinstitucional como finalidad en sí misma. Las sinergias han de buscar, fundamentalmente, la construcción de una acción educativa común que posibilite la imaginación y la creación de otros mundos posibles.

La tradición como primera sinergia

Con la intención de formar jóvenes en el nivel medio superior que ingresaran a la Universidad ya con esa impronta ignaciana de ser hombres y mujeres para los demás, en el mes de agosto del 2010 se habilitaban cinco aulas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México para albergar a poco más de 150 adolescentes que apostaron por construir junto con nosotros la Prepa Ibero. No fue ésta, sin embargo, una apuesta a ciegas. Los primeros estudiantes y los primeros docentes que decidieron ser parte del proyecto apostaron por la manera de estar en la realidad que nos fue entregada o transmitida por lo que históricamente ha hecho la Universidad Iberoamericana.

Como lo sugiere Ignacio Ellacuría, al hablar de la dimensión histórica de la acción humana, lo que en la tradición se entrega son modos de estar posiblemente en la realidad, modos de estar en la realidad como principio de posibilidades. Al ser parte de la Universidad Iberoamericana, y con ella, de la tradición educativa de la Compañía de Jesús, la Prepa Ibero estaba situada ya, aun antes de iniciar sus actividades, en un lugar particular de la sociedad y de la historia. Ese es el punto de partida para hablar de nuestras sinergias; el hecho de que nos ha sido entregada una ineludible responsabilidad social e histórica de ser un espacio para la formación cuya inspiración primera es la profunda contemplación del mundo y que tiene como horizonte su digna realización. Siguiendo la propuesta de Ellacuría, nos fue dada una tradición, no entendida como una inercia histórica clausurada en determinados cursos de acción, sino como un ámbito de realidad a partir del cual esbozar un proyecto educativo cargado de posibilidades.

Segunda sinergia. El contenido de la tradición, un proyecto común

El proyecto educativo de la Universidad Iberoamericana, esa manera de estar en la realidad que hemos recibido por la tradición, se inspira fundamentalmente en los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola: un itinerario espiritual que tiene como finalidad el ordenamiento de las dimensiones de la persona (inteligencia, sentimiento, voluntad) para la libertad y el bien, “que no es otra cosa que ordenar sus saberes, haberes y poderes para la defensa de la vida de todos” (Ugalde, 2004: 9). Este itinerario y las reglas que Ignacio de Loyola sugiere para su vivencia, han sido traducidos a la acción pedagógica en lo que los jesuitas llaman Paradigma Pedagógico Ignaciano, que tiene como elementos medulares la experiencia vivencial de la realidad, la reflexión a partir de la experiencia y la acción transformadora del entorno de acuerdo a las propias posibilidades de los sujetos.

Este paradigma, propone Margenat (2011), “debe permitir a los alumnos explicar la realidad, libres de todo prejuicio; debe poder acercar a los estudiantes a un conocimiento de lo real, libres de las trampas que originan los preconceptos o las presunciones ideológicas y de aquellos valores más extendidos” (Margenat, 2011: 85). Esta es la vía por la que se busca promover, en palabras de Adolfo Nicolás, la imaginación, la creatividad y el análisis crítico como elementos fundamentales de nuestros espacios educativos (Nicolás, 2011).

Educar para ordenar los saberes, haberes y poderes para la defensa de la vida de todos remite a los sujetos a sentirse responsables de reordenar el mundo. En ese sentido, es preciso que los procesos de enseñanza-aprendizaje en nuestro espacio educativo contribuyan al ejercicio de la responsabilidad pública. Por tanto, resulta necesario que los elementos de la acción pedagógica desde el paradigma ignaciano, es decir, la experiencia, la reflexión y la acción, así como toda la misión institucional, estén direccionados hacia las problemáticas de las mayorías excluidas de nuestro mundo, de tal manera que se puedan formar personas capaces de solidaridad con el mundo real, capaces de una solidaridad bien informada (Margenat, 2011:60), que defiendan la vida digna y un sentido responsable de lo público (Ugalde, 2004).

Tercera sinergia. La realización de posibilidades en el espacio compartido

Este proyecto educativo que en términos muy generales ha sido descrito representa, como se ha dicho, una determinada forma de estar en la realidad, una tradición como principio de posibilitación para la acción. La concreción o la actualización de estas posibilidades que nos han sido entregadas en la tradición se ha vivido de muchas formas a lo largo de nuestros casi ocho años de trabajo. La defensa de la dignidad, el ejercicio de la responsabilidad pública y la solidaridad con el mundo (por mencionar sólo algunos aspectos) como posibilidades de nuestra realidad institucional, se hacen accesibles y visibles en un espacio educativo como la Universidad Iberoamericana y han representado un punto de encuentro, una sinergia que sigue dando dinamismo a nuestra historia. Permítaseme hablar en primera persona:

Recuerdo un 11 de mayo del 2012, en que estudiantes de la Universidad Iberoamericana instauraron una nueva forma posible de estar en el espacio educativo; recuerdo cómo estudiantes de Prepa Ibero presentes ese día en el auditorio José Sánchez Villaseñor, fueron testigos de que es posible disentir, denunciar y exigir condiciones más justas y democráticas en nuestro país; recuerdo, años después, a un grupo de adolescentes de Prepa Ibero llenando de flores blancas ese mismo recinto para expresar a las madres y padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos que no estaban solos en su búsqueda; recuerdo las escaleras centrales de la universidad abarrotadas de jóvenes de Prepa Ibero que asistían a una afirmación pública de la Universidad en favor de la inclusión y la diversidad de género; recuerdo el día en que el Programa de Asuntos Migratorios de la Ibero llevó a un grupo de estudiantes de Prepa Ibero a conocer a Las Patronas, y cómo sus vidas se transformaron al contemplar el afán incansable de unas mujeres por ofrecer alimento y esperanza a los migrantes. Recuerdo muchos momentos en que la sinergia ha consistido en hacer realidad un proyecto educativo que, como se ha dicho, haga posible el imaginar y crear otros mundos posibles.

Cuarta sinergia. Las nuevas posibilidades que devuelve Prepa Ibero

A partir de una tradición entregada se construyen siempre nuevas posibilidades de realización. Prepa Ibero ha recibido una manera de estar en la realidad y, a partir ello, ha configurado una forma propia, un proyecto educativo en el que se crean nuevas posibilidades. Desde el año 2013 han llegado a la Universidad cientos de jóvenes egresados de Prepa Ibero. Son jóvenes con la capacidad de transmitir (devolver) al espacio universitario nuevas formas posibles de responsabilidad con su entorno. Han llegado a la Ibero cientos de jóvenes que han vivido experiencias comunitarias en casas de migrantes, hospitales públicos y comunidades indígenas, con la explícita intención de transformar sus formas de ver y comprender la realidad; han llegado cientos de jóvenes que han compartido por semanas jornadas laborales de ocho horas con quienes reciben una menor remuneración económica en las empresas, con el propósito de conocer historias de vida y dejarse afectar, en esas historias, por los efectos de la desigualdad; han llegado jóvenes que han aprendido a decidir por consensos y construir comisiones para la resolución de problemas comunitarios; jóvenes que han formado grupos que reflexionan sobre el medioambiente, el género y la migración; jóvenes que han expresado en el arte, en la elaboración de revistas, en la realización de proyectos académicos y en espacios de debate, toda la creatividad que merecen las propuestas para construir un mundo mejor.

La contribución que trae consigo la sinergia entre la Universidad y la Prepa Ibero no puede entenderse unidireccionalmente. Los egresados de Prepa Ibero pueden ofrecer al espacio universitario nuevas posibilidades de realización desde lo que la misma institución plantea como misión fundamental. Prepa Ibero contribuye de ese modo al dinamismo de la historia de la Universidad Iberoamericana.

Carlos J. Araujo Torre

Licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), maestro en Investigación y Desarrollo de la Educación por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y estudiante del Doctorado en Educación por la misma universidad. Con amplia experiencia docente, en la educación formal y no formal, en la actualidad es director de Prepa Ibero Ciudad de México.

(Texto publicado en Revista IBERO)


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