El amor es la desobediencia civil: Rector de la IBERO

Vie, 17 Ago 2018
El Mtro. David Fernández Dávalos afirma que el remedio para la sociedad que excluye y mata es una acción ciudadana comprometida
Realizan en la IBERO la Celebración Eucarística Conmemorativa de San Ignacio de Loyola
  • La Celebración Eucarística Conmemorativa de San Ignacio de Loyola se efectuó en el Auditorio José Sánchez Villaseñor (Alberto Hernández/IBERO).
  • El Rector de la IBERO pidió no permanecer estáticos frente a los problemas que aquejan nuestra realidad (Alberto Hernández/IBERO).
  • La IBERO debe ser un elemento primordial para transformar a nuestra sociedad (Alberto Hernández/IBERO).
  • El Mtro. David Fernández dijo que el amor debe actuar frente a los momentos de crisis (Alberto Hernández/IBERO).
  • Estudiantes del Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (Alberto Hernández/IBERO).

Frente a la sociedad que excluye y mata, el remedio que ofrece la palabra de Jesús es la acción ciudadana comprometida con la justicia, la democracia y la igualdad, afirmó el Rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México·Tijuana, Mtro. David Fernández Dávalos, durante la Celebración Eucarística Conmemorativa de San Ignacio de Loyola.

Durante la homilía, el Padre Fernández Dávalos afirmó que no debemos permanecer inmóviles ni dar la espalda a los empobrecidos, marginados y minusvalorados, pues de esta manera no podremos solucionar los problemas que aquejan al mundo y sólo perpetuamos un estado de cosas parecidas a las de un campo de exterminio, como lo dijera el sacerdote jesuita José Ignacio González Faus.

Recordó que “una religiosa estadounidense decía que la inocencia en un niño es hermosa y adecuada, pero que en un adulto es pecado. Cuando damos la espalda y no queremos ver y no queremos decir, no queremos sentir el dolor de los otros, estamos negando el amor, porque de esa manera no podemos hacer nada para remediar el mal”.

Agregó que necesitamos tener los ojos abiertos, ver el sufrimiento del mundo y usar el poder de nuestra indignación para hacer que ese amor sea posible. De cara al abismo, apuntó, hay que virar el rumbo. “La justicia es el amor que opera a la distancia. El amor son relaciones como Dios manda. El amor es mantener los ojos abiertos. Por eso, el amor son vigilias, y protestas, y marchas, y cartas reclamando derechos, y plantones, y bloqueos en las calles”.

El Mtro. David Fernández Dávalos enfatizó, entonces, que “el amor es desobediencia civil, es trabajar por los prisioneros, el amor es comercio justo, es salvaguarda de medio ambiente, es igualdad de oportunidades, es encarar al poder con la verdad. El amor que Jesús propone como remedio a la sociedad que excluye y mata es la acción ciudadana comprometida con la justicia, con la democracia y con la igualdad”.

Vivimos una inocencia culpable

El Rector de la IBERO comentó que frente a la injusticia y la barbarie, los ilustrados, los posmodernos y los acomodados vivimos en la indiferencia, en un estado de inocencia culpable, que afecta a las minorías; pues nos movemos dentro de un egoísmo corporativo, en donde sólo nos preocupamos de lo que pasa en nuestro horizonte de interés, sin responsabilizarnos de los demás.

“En efecto, al no mirar, no escuchar y no hacer, las clases acomodadas, pudientes, generan un montón de dolor, es suficiente para que la gente sufra. Es suficiente que nosotros los buenos pasemos de largo frente al herido del camino, que no miremos, no escuchemos, que no hagamos nada, para hacer de este mundo un infierno para las mayorías empobrecidas, excluidas del bienestar, del desarrollo, de la democracia de los derechos humanos”.

Criticó que este código de conducta, una segunda piel, en realidad está perpetuando “nuestros privilegios de ciudadanos ricos, legitima las desigualdades y las opresiones de nuestro mundo y de nuestro país”. En cambio, apuntó, la propuesta de Jesús es el llamado a la compasión, la reconciliación, la solidaridad y el desmantelamiento de las estructuras que oprimen a las personas.

“En innumerables ocasiones, Jesús declara que la vida humana y el bienestar de la gente es lo más importante y sagrado, no la norma, no la ley, no los ritos. Convoca, entonces, a la búsqueda de la justicia en este mundo; y la justicia siempre la pone en relación con el alimento, la bebida, con el vestido. Es decir, con las necesidades más sentidas de la humanidad”.

Por ello, Jesús quiere que las personas y los pueblos pobres se sienten a la mesa compartida de la humanidad y participen de las decisiones que afectan al mundo. “Junta el mandato del amor con el mandato de la lucha por la justicia; critica duramente la ceguera y el olvido de los otros por los acomodados y los bienpensantes de su tiempo”.

Dar prioridad a las políticas solidarias

Durante la ceremonia, el padre jesuita apuntó que el pensamiento de Jesús busca cambiar la situación injusta y desigual, por algo más feliz y equilibrado. Esto implica dar prioridad a políticas solidarias, que pongan en el centro del interés económico y político a los marginados, a los excluidos, que abran paso a un nuevo 'pacifismo pacificador', que alienten la democracia económica, que impulsen una relación de respeto entre los seres humanos y con la naturaleza.

Ante esta época de crisis, el papel de la Universidad Iberoamericana es impulsar un nuevo estilo cultural, una reforma intelectual y moral de toda la sociedad, un cambio en nuestro estilo de vida, para formar ciudadanas y ciudadanos libres, conscientes, críticos, solidarios y propositivos que a gritos está pidiendo hoy el mundo. “Por eso la propuesta educativa de la Compañía de Jesús, por eso la propuesta de espiritualidad de Ignacio de Loyola es más vigente que nunca”.

Dijo a los estudiantes que hoy egresan del Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (PLIUL), que siempre deben tener en mente una máxima: “El liderazgo es servicio, no otra cosa, nadie se proclama líder sino que lo es sirviendo”.

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